Evol: Tora

Hoy Tora cumple años, 9 años lleva ya en casa, y el tiempo que apenas para por el…

Tora

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Scene 20: Sueño

Caleb


Un día soñé con un lobo blanco, él venia a verme cada noche, se sentaba a mis pies haciendo guardia, y desaparecía al amanecer. En mi sueño, sentí como pasaba el tiempo, cada noche el lobo blanco aparecía y huía al salir el sol.

Las estaciones del año pasaron rápido y en el segundo invierno, con las primeras nieves el lobo blanco desapareció. La tercera noche sin su presencia temí por mi vida. Salí al bosque en su busca entre la nieve, creyendo con todas mis fuerzas que lo encontraría y me salvaría, pero no lo encontré. La nieve me sepultó y morí. En ese momento me desperté sobresaltado, el corazón me latía fuerte y sentía como bombeaba más rápido de lo normal la sangre que recorría mi cuerpo. Noté que algo no iba bien, estaba cambiando, pero antes de darme cuenta de nada me desmayé.

Al despertar, mi cuerpo no era el mismo. Sentía que era yo, pero no era yo. El pelaje negro que me recubría había desaparecido, y en su lugar una suave y fina piel se dejaba ver. Intenté levantarme torpemente y correr hacia el río pero mis fuertes y ágiles patas se habían convertido en manos y pies. Llegué al río torpemente y vi mi reflejo, que ya no era mio, era el reflejo de un humano.

Lilly: Nerd

Poquito a poco Lilly va tomando forma. Todavía tengo pendiente hacerle otra peluca y el make-up, pero le hice su primer modelo de ropa y me encanta el resultado (pendiente de mejorar).

Tal vez le pinte las “gafas” de blanco para que resalten más en su cara morenita.

Scene 20: Cacahuetes


Era sábado por la mañana temprano, en el tercer piso ya se oían pisadas correteando de un lado a otro.

-¡Venga Kal, vamos, levanta, ya es de día! ¡Venga Kal! ¡Date prisa!- decía el pequeño Tora mientras zarandeaba el cuerpo de su hermano mayor. -¡Vaamos Kal, o llegaremos tarde!

Caleb abrió un ojo, estaba despierto, como no estarlo con aquel alboroto. Inmovilizó al niño con una de sus grandes y fuertes manos para que lo dejara descansar un poco más, pero el pequeño estaba demasiado emocionado con su excursión que iba a ser imposible intentar que lo dejara dormir una hora más.

-Kal… venga… porfa… – insistió una vez más.

Su hermano se levantó desperezándose mientras Tora tiraba de él hacia la cocina, donde tenía el desayuno hecho de aquella manera. Ambos se sentaron a la mesa, Tora no articulaba palabra, estaba demasiado nervioso y emocionado, simplemente sonreía como un bobo mientras engullía las tostadas y la leche. Caleb lo miraba resignado pensando en el día que le iba a esperar con Tora eléctrico.

Salieron del edificio con sus bicis y pedalearon a través de la ciudad durante media hora hasta llegar a la puerta del zoo que aún no había abierto. Caleb lanzó a Tora una mirada acusadora pero al pequeño le dio igual. Tora estaba encantado con ir de excursión al zoo y nada se lo iba a fastidiar.

La noche anterior había preparado la mochila con diferentes snacks para disfrutar durante el día, incluso se acordó de coger una bolsa de cacahuetes para compartir con los gorilas. Abrió la mochila y ofreció a su hermano mayor una de las bolsas de comida que llevaba mientras esperaban a que el zoo abriera sus puertas.