Scene 20. Manos

Reira photo Reira.pngDaisuke photo Daisuke.pngCaleb photo Caleb.png


Cada vez que cerraba sus ojos, sentía como aquella respiración profunda le recorría la yugular, como sus dedos se deslizaban suavemente sobre la piel de su pecho. El corazón empezaba a latir rápido y volvía a abrir los ojos, y los cerraba de nuevo fuertemente, pero era inútil, aquellas manos estaban grabadas a fuego en su piel, por mucho que lo intentara era incapaz de olvidarle.

Esa mañana a diferencia de las demás su vecino no había salido a la puerta a incomodarla. Reira con una sensación anómala, bajaba las escaleras aliviada por no tener que lidiar como cada mañana con Daisuke, pero a la vez extrañada por su ausencia. Después de tanto tiempo compartiendo descansillo se habían transformado en rutina las discusiones por las mañanas con él.

Pasaron las horas en la universidad y Reira seguía con esa sensación rara. En un cambio de clase buscó con la mirada al chico alto de cabello rojo entre los alumnos de la facultad, y allí al fondo del pasillo lo encontró, apoyado en la pared observándola.

Respiró profundo convenciéndose a ella misma que era buena idea ir a hablar con él. Caminó hacia su “odiado” vecino, que por una vez ni le sonrió, solo la miraba completamente serio. Pasaron segundos, pero para Reira el tiempo se había detenido, no entendía esa sensación extraña en la boca del estómago ni el silencio de su vecino. No ocurrió nada, Daisuke se fue, y Reira se quedó allí plantada de pie, viendo hacia la pared. El mundo seguía funcionado a su alrededor pero ella se había detenido en el tiempo. La sirena del final de las clases fue lo único que consiguió despertarle de su letargo.

Caminó bajo la lluvia hacia casa ensimismada en esos sentimientos que no entendía. A medio camino sintió un aliento cálido en su nuca y se detuvo, un cuerpo chocó con su espalda y sujetó fuertemente sus manos, inmovilizándola desde atrás. Su corazón empezó a latir con fuerza, le iba a salir por la boca, no podía pensar ni podía reaccionar. No podía verle, pero podía sentir que Daisuke la tenía atrapada.

Él soltó una de las manos que la apresaban, comenzó a recorrerla suavemente con la yema de sus dedos, el corazón del chico también empezaba a bombear deprisa. Le dio la vuelta y la puso cara a cara, estaba muy serio.

Reira empezó a asustarse, los dedos que la habían acariciado con tanta delicadeza empezaban a clavársele en la piel de la garganta dejándola sin respiración. Él chico ahora tenía una sonrisa perversa dibujada y su lengua se deslizaba por el mentón de ella. Le mordió los labios y apretó aún más su cuello, esta vez con ambas manos. Reira reaccionó, instinto de supervivencia tal vez, golpeó fuerte al chico en la entrepierna y echo a correr, pensó que en casa estaría a salvo.

Aún no había llegado al portal cuando se cruzó con Kal, ¿su salvador? Lo miró con ojos de súplica, Daisuke la seguía, aunque a duras penas dolorido por el golpe. Kal no preguntó, se interpuso en el camino de Daisuke y le golpeo el costado, Daisuke flaqueó pero cogió impulso y se tiró contra él, ambos se enzarzaron en una pela, mientras Reira huía escaleras arriba encerrándose en lo que hasta hoy consideraba su hogar.

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