Scene 20: Color

 


Un olor familiar invadió la atmósfera de forma penetrante, el animal encogió el hocico como si le hubiesen dado una bofetada en él, “perro mojado”, aquel hedor intenso y repugnante era su propio olor.

Llevaba ya varios días vagabundeando por el bosque, herido, y la lluvia no daba tregua a aquel cuerpo magullado.

El pobre animal incapaz de encontrar un lugar donde guarecerse y lamerse las heridas, se arrastraba por el fango formado por las intensas lluvias y la tierra suelta del bosque.

Cayó rendido.

Había dejado de sentir el goteo incesante en las hojas de los árboles, y parecía que la tormenta se había alejado hacía horas. Era incapaz de separar sus parpados, con lo que no pudo vislumbrar que los rayos de sol asomaban con timidez.

Sus sentidos habían perdido sensibilidad, aun así podía escuchar un susurro lleno de colores, era una voz asustada e intrigada a la vez, parecía tímida, pero valiente, tal vez un poco llorosa aunque alegre.

Había ya agotado las pocas fuerzas que le quedaban y volvió a rendirse a los brazos de Morfeo.

Cuando al fin despertó pudo vislumbrar un par de gigantes ojos que lo miraban fijamente, sus parpados se abrieron y cerraron repetidas veces sin desviar la mirada del cuerpo yacente del animal.

¡Era un niño!

-“Lo que me faltaba ahora, ser la mascota de un crio”- pensó. Intentó levantarse y sus patas flojearon, cayó fulminado por un dolor intenso, no solo sus patas fallaban, tenía un par de costillas rotas y puede que algún tipo de hemorragia interna. Esta vez, le estaba costando curarse más de lo de debido.

El chico adelantó su mano, hasta posarla en la cabeza del animal acariciándolo. –Grrrr…- gruñó sin apenas ganas.

-Shhh..- le indicó silencio con el dedo índice- si se dan cuenta de que estás aquí te soltarán de nuevo en el bosque… en el mejor de los casos- y tornó los ojos en blanco, como si la primera opción fuera la menos probable.

El animal dormía y alguna vez abría el ojo derecho para confirmar que el niño había salido de la habitación, dejando tras de sí un plato de sobras, que gustosamente se comía en soledad.

Pasaban los días y el animal seguía tendido en el suelo, en la misma esquina sobre la misma alfombra en la que el niño lo había dejado tendido. Empezaba a recuperarse de sus heridas lentamente.

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Prímula

Primula

Nombre: Primula
Edad: 8
Nacimiento: 4 Enero 2008
Tipo: KD Cherry girl
Make-up: Sakuli
Ojos: 16MM ROYAL PURPLE LUTS
Peluca: Leeke tiene dos en color lavander rose, pero no se cuales son
Wishlist: completa

Prímula es una niña seria y responsable, aunque egoísta y malcriada. No soporta que se le acerque la gente, que la achuchen o le digan lo mona que es.  A pesar de su mal genio, raramente se le escucha su voz.

Primula

Scene 20: soledad

Tora_1


Luces parpadeantes iluminaban el cielo oscuro al otro lado del cristal. A lo lejos, la tormenta ya dejaba escuchar su sonido levemente. Poco a poco iba cesando el goteo continuo del agua.

-“Que aburrimiento, si al menos nos dejaran salir….”- Suspiró Tora.

Él era un niño inquieto y las tardes de lluvia eran lo peor para él. En el orfanato no les dejaban salir fuera y a pesar de ser un niño amable y alegre, no era muy popular entre sus compañeros, por lo que solía estar solo.

Ya llevaban varios días seguidos lloviendo y el confinamiento en su habitación empezaba a pasar factura sobre él. Tirado en la cama, mirando al techo, dejaba volar su imaginación. Veía dragones revoloteando en el cielo, héroes con armaduras de colores sobre blancos caballos alados. Pero no era suficiente.

Dio un salto de la cama y se desperezó, ya era hora de un poco de aventura… Asomó la nariz por una rendija de la puerta, mirando al pasillo, y una vez se aseguró que no había nadie, se escabulló en la penumbra.

Salió al patio, intentando hacer el menor ruido posible al chapotear en los charcos que la lluvia había dejado sobre el césped –“Tora… no te entretengas o te pillarán”– se decía a si mismo cada vez que se topaba con un charco de esos en los que le encantaba rebozarse.

Llegó a la valla que separaba el orfanato del bosque que lo rodeaba y la saltó. Uno de los alambres medio sueltos le arañó la rodilla, pero no le importó, solo quería ser libre, aunque fuera solo un par de horas, hasta que se dieran cuenta de que faltaba.

La soledad del bosque era lo que realmente él amaba. Allí, sus fantasías se tornaban realidad. Él mismo se convertía en dragón o caballo alado, en héroe de armadura colorida o incluso en villano. Sus compañeros no le veían hablar al aire, no se reían de él o le miraban mal. Nadie le daba un tirón de orejas por cualquier excusa, que según él era absurda.

Allí en la soledad de aquel bosque, Tora, era libre.

Repesca: Excesos

Esta entrada se quedó en un borrador, hace años en otro blog, pero después de leerla, tenía ganas de recuperarla…

Hace tiempo me mentalicé en crear un blog exclusivo para los muñecos en blogger e ir escribiendo todas las novedades de los míos, pero una y otra vez, acabo borrando todas las entradas.

Curioseo un poco en los blogs de otras personas con el mismo hobby y al ver lo”completos” que están tengo la necesidad de borrar lo poco que haya escrito en mi blog.

Las fotos que sacan son maravillosas, las historias que cuentan magnificas, tienen unos muñecos envidiables y yo me siento incapaz de sacarle partido a estos trozos de resina.

Con esto no quiero decir que me haya aburrido del hobby, simplemente no me siento capaz de estar a la altura, por eso saco fotos, escribo y borro.

En cierto modo tengo ganas de empezar de cero con ellos, pero su “personalidad” la poca que tengan pesa demasiado en mí como para cambiarlos. En parte creo que los niños que están en casa son ellos mismos al 100%, y pienso que cualquier cambio, incluso de ropa, pueda hacer que ya no sean ellos.

Prímula es un claro ejemplo de ello. Pienso que si le cambio de vestido ya no será ella, ahora mismo tal y como está es perfecta (solo necesita el maldito piano a su medida).

Después está Reira, lleva con la misma chaqueta de lana rosa, mini pantalones y las medias marrones, negras y blancas desde hace años, pero si la cambio ya no tiene el aspecto de Reira.

Tora no tiene sentido, ni pies ni cabeza. Se supone que no tiene sentido de la moda, cualquier cosa le vale, siempre y cuando tenga colorido, y le encanta juguetear con la ropa de los demás (se supone que con él iba a llenar el hueco de Colleen ya que no he podido traérmela nunca a casa). Pero desde que llegó no le he hecho ningún cambio (mismo make-up default, mismos ojos, misma peluca) y aun así tiene algo.

Luego esta el “CASO” de Daisuke. Principalmente no me gusta el molde para el personaje que tenía en mente, pero aún así es Daisuke, tiene su nombre y su ropa, aunque no su personalidad, es un ser vacío, pero tampoco necesita nada más.

Yitán es la que más juego me da porque me es muy fácil encontrarle ropa y que siga siendo ella pero soy incapaz de hacerla posar. El problema, además, es que no puedo permitirme el lujo de comprarle todo lo que veo para ella (y siempre acabo eligiendo mal).

Tsuki me supera. De todos los resinosos es con el que peor me llevo. Su cabeza me enamoró en su momento pero ahí se quedó. Odio su cuerpo, no casa la resina, las manos son horribles y tiene cero posabilidad. No encuentro su estilo y no me da ningún juego con los otros personajes.

Es demasiado frustrante como para mirarle, pero tampoco puedo meterlo en la caja o deshacerme de él.

Oriol es preciosa, pero no deja de ser una cabeza rondante en mi casa, porque el cuerpo que tiene ahora es prestado y es horrible. Necesito urgentemente un cuerpo (que ya le tengo el ojo echado, solo tengo que decidirme) y ropa, cantidades ingentes de ropa que no encuentro por ningún lado (todo es demasiado pomposo o demasiado cutre).

Odry, peor que Tsuki, a la espera de un nuevo cuerpo y cabeza. Ya veremos que hago con lo que tengo en casa.

Y por último Ichigo. Ahí está en la estantería, aburrida hasta la saciedad. Pero necesita cambios, y para mí es demasiado pequeña.

Evaluándolos me he dado cuenta que la mayoría de mis muñecos son tristes, serios y vacíos (pero esa es su personalidad, así lo han elegido). Por mucho que intente darle alegría y color tienen esa cara característica del molde. Solo una se salva, y precisamente ella era la que más mala ostia tenía..

Scene 20: café


-“Es demasiado temprano…”- Pensó. Todavía se estaba desperezando en la cama cuando volvió a sonar el golpeteo en la puerta. -Ya voy…- un bostezo -ya voy….-

Caminó somnolienta hasta la puerta y abrió. No tuvo tiempo de reaccionar, en cuestión de milisegundos la boca le sabía a café amargo, de ese que no le gustaba, en realidad… odiaba el café, y también odiaba a su vecino, Daisuke, ese estúpido asiático engreído que estaba besándola a primera hora de la mañana sin ningún tipo de consentimiento.

De un empujón separó al chico de sus labios y cerró la puerta de golpe. Estaba colorada, tal vez por la vergüenza, o tal vez por la ira que sentía cada vez que Daisuke le hacía algo parecido.

-¡¡¡Ahhhhhh!!!- gruñó la chica y golpeó con el puño cerrado la puerta -¡Te odio!- le gritó. -¡Buenos días princesa!- le contestó Daisuke apoyado de espaldas a la puerta. -¡Buenos días mierda!- le respondió ella.

-Si quieres café, tengo recién hecho en mi apartamento, solo tienes que entrar…- dijo Daisuke sonriendo pícaramente y caminando de espaldas hacia su apartamento. -¡Antes muerta, ya lo sabes!- le respondió dando un puntapié, pero Daisuke ya estaba cerrando la puerta de su casa antes de terminar la última palabra.

-Vaya, esos dos de ahí arriba si que tienen energía por las mañanas- masculló Sarah mientras sorbía una taza de té en su apartamento. Sonreía. Ella era una chica alegre, y le divertían mucho las “broncas” de sus vecinos.

Repesca: ¿Donde viven tus muñecos?

Intentando empezar con el Scene.20, me surgió una duda: la distribución que les tenia a los inquilinos del “Cherry tree”.

El caso es que hace tiempo en el foro de Café Articulado hubo un post donde cada uno hablaba sobre donde vivían (hipotéticamente) tus muñecos, pero dicho post se ha esfumado y lo he tenido que recuperar de un antiguo blog.

Tras mucho pensar decidí cambiarlo casi todo, no me encajaba ninguna historia entre si, quiero decir, mis muñecos hasta ahora siempre han vivido en mi casa, todos tienen relaciones entre ellos que han obtenido por vivir conmigo, pero ¿que pinto yo en todo esto? ¿tratarlos como muñecos con vida? ¿ser yo un ente todopoderoso? en fin, que no había pensado en como influía mi yo “viviendo en mi casa” con toda la tropa, así que he partido de una historia “diferente”.

Ahora ellos viven en un barrio de Boston hay un edificio llamado “Cherry-tree”. Es un edificio típico de la zona, de color cobrizo. Consta de 5 plantas y un bajo, donde está el garaje, el trastero y la lavandería. La primera y segunda planta es una vivienda, amplia, la del dueño del edificio, Edward, que heredó de su tia-abuela tras su muerte. En este duplex convive con las mellizas, Audrey y Oriol.
La tercera planta tiene dos apartamentos el A y el B. El apartamento A es el más grande de la planta, dos habitaciones, un estudio, baño y una cocina-comedor. El B sin embargo solo tiene una habitación, su correspondiente baño y cocina-comedor . La siguiente planta es igual aunque el apartamento A no tiene estudio, y el quinto piso, el ático, es diferente. El apartamento A es más grande que el de las otras plantas y tiene acceso a una muy pequeña terraza en la azotea. Y el apartamento B es el más pequeño del edificio.

Duplex > Residentes: Edward, Odry y Oriol

3º planta A > Residentes: Tsuki, Yitán

4º planta A > Residentes: Caleb, Tora

4º planta B > Sarah

Ático A > Resindentes: Daisuke

Ático B > Residentes: Reira, Primula